Alguien dijo alguna vez, "la muerte es parte de la vida y esta en el destino de todos los seres vivientes". -
El hecho de aceptar con mayor o menor dolor la muerte de un ser querido está relacionado al tipo de cultura en que se vive. Nuestra cultura occidental no acepta con facilidad la muerte.-

Según algunos estudios de la Universidad de Colorado -EE.UU.-, las personas que pierden una mascota pueden sufrir graves alteraciones emocionales, al punto tal de considerar la opción del suicidio en algunos casos.-

En general la mayoría de los propietarios de mascotas van a pasar la experiencia de la muerte de la misma, ya que tanto el gato como el perro tienen un promedio de vida aproximado de quince años, lo que representa alrededor de una quinta parte del promedio de vida de un ser humano.-

Las mascotas pueden cumplir determinados roles de parentesco. Para personas adultas y ancianas pueden cumplir el papel de un hijo, para los niños y adolescentes pueden ser tomados como un hermano y para otros pueden ser considerados simplemente "el mejor compañero y amigo". -

Como vemos, todas estas relaciones crean fuertes lazos emocionales y la pérdida de la mascota produce siempre un trauma doloroso, llamado normalmente duelo, que fue definido por Freud -Duelo y Melancolía- como la reacción frente a la pérdida de un ser amado o de una abstracción equivalente.-

El duelo muchas veces se manifiesta con gran angustia, que se expresa por la falta de interés por el mundo exterior y la incapacidad de relacionarse afectivamente con otros individuos. Puede presentar además falta de apetito, insomio y en estados extremos puede producirse un shock.-

En opinión de Freud, el duelo tiene por objeto lograr el rompimiento de las ligaduras del individuo con el ser amado, pero no se explica por qué la aceptación de la realidad debe ser tan dolorosa.-

Por lo común se desarrolla un proceso de tres etapas:

A.- Negación y enojo: al principio no hay aceptación de la realidad, para comprenderlo mejor es necesario requerir del veterinario -en caso de una enfermedad terminal- todos los datos de la historia clínica que demuestren la gravedad del caso -análisis, estudios complementarios, etc.-. Luego aparece el enojo, que en general es dirigido hacia las personas que se ocuparon del caso clínico, los propietarios solos y menos seguros tienden a exagerar esta etapa.-

B.- Depresión y dolor: aquí aparecen los síntomas del insomio, falta de apetito, tristeza, etc. Se comienza a tomar conciencia de la pérdida, sintiendo impotencia frente a la realidad. Este estadio puede durar de varias semanas a tres o cuatro meses y, en casos extremos varios años.-

C.- Aceptación: el propietario se desliga de la mascota perdida y los recuerdos se tornan agradables.-

Todas las personas que de verdad amaban a su mascota pasan por estas etapas luego de la perdida de la misma y es importante que todas a su vez sepan que el sufrimiento que han padecido es similar al de otras personas en las mismas circunstancias.-

A todo este proceso de duelo se suma en el caso de la pérdida de una mascota, que en general esta situación no es comprendida por familiares y amigos cercanos, lo cual produce que la persona afectada trate de esconder estos sentimientos por vergüenza. Esto no debe ocurrir. Es muy importante expresar estas emociones. Según los expertos en el tema, se debe hablar sobre la muerte de la mascota, la persona mas afectada debe poder exteriorizar sus sentimientos y los familiares y amigos deben estar dispuestos a escuchar y acompañar esa descarga de dolor; aunque no sientan lo mismo por la mascota no deben olvidar la práctica de la compasión, que no es ni más ni menos que la unión de la comprensión y el amor. Como dice Shakespeare -El mercader de Venecia- "la compasión, es dos veces bendita porque consuela al que la da y al que la recibe". -

La psicóloga francesa Catherine Muller hace algunas recomendaciones con respecto al manejo de los niños frente a este tema, como por ejemplo, que no deben intervenir en la decisión de una eutanasia y que esta no debe realizarse mientras esten en la escuela; además, debe hablarse con cada uno de los hijos en forma individual, siendo sinceros y aceptando que no tenemos todas las respuestas.-

Los investigadores de la Universidad de Colorado recomiendad algunos pasos a seguir para disminuir el dolor y llegar pronto a la tercera etapa:

  • Hablar sobre la muerte con familiares y amigos -alguien que escuche-. -

  • Tratar lo mejor posible a la mascota en su etapa terminal.-

  • Explicar a los chicos el concepto de muerte, participar en el entierro o indicarles donde esta enterrada. A partir de los seis o siete años los niños comienzan a comprender la muerte como una situación irreversible.-

  • No reemplazar de inmediato la mascota perdida. Esperar hasta que se haya aceptado su muerte.-

  • En EE.UU. es habitual realizar una ceremonia final, en estos casos se recomienda que la conduzca la persona mas afectada.-

Una situación muy frecuente que se plantea en estos casos es creer que "Nunca más" se volverá a tener una mascota. Este es un pensamiento derivado de momentos de intenso dolor donde es difícil pensar con claridad. Creo que no hay que olvidar todo el tiempo de felicidad que pasaron junto a su mascota y que podrá repetirlos con algunas variantes en compañía de una nueva.-

Si usted tiene predisposición a compartir su vida con una mascota y tiene amor para brindarle, no lo piense dos veces; luego del tiempo necesario, adquiera otro gatito, estoy seguro que no se va a arrepentir.-


del libro EL GATO, UNA MASCOTA ESPECIAL
del Dr. Rubén Mario Gatti -Médico Veterinario-