Por todas las razones antes mencionadas, pero también por sus cualidades de autonomía, el gato es el animal de compañía por excelencia para los ancianos. No obstante, conviene elegir un gato de buen temperamento, no demasiado vivaz y bien socializado, sobre todo si los nietos van de visita con regularidad.

Se evitarán los gatos de pelo largo, que requieren demasiado tiempo de mantenimiento para cepillarlos y, a veces, cuidados oculares diarios. Pero también en este caso, todo dependerá del temperamento del anciano o de la pareja de ancianos.

Queda el doloroso problema que, a veces, impide a una persona de edad avanzada ofrecerse el placer de vivir con un gato. "¿Y luego, doctor...?"

Esta preocupación de asegurar a su gato una vida confortable después de la propia muerte es totalmente comprensible. Cuando la persona de edad está sola o es viuda, se trata de una preocupación real. La mejor solución para no privar un anciano de esta alegría cotidiana es el sistema de "padrinazgo amistoso". Muchas empleadas de hogar, amigos o familiares contribuyen a tranquilizar al anciano, comprometiéndose a cuidar al gato en el futuro, en caso de que el amo partiese antes que éste.

Muy a menudo, la persona de edad sólo puede disfrutar de los placeres de la compañía de uno o varios gatos en total serenidad si cuenta con esta seguridad. Los nietos o los hijos de estas personas no deben culpabilizarse si ellos no pueden aceptar un compromiso semejante. Los gatos tienen una cantidad de amigos suficiente que puede dar testimonio de las capacidades del género humano para compartir y ser solidarios.

Cabe recordar sin embargo que para todos, pequeños y grandes, la muerte de un gato representa un momento particularmente delicado, capaz de desencadenar en ciertas personas, frágiles o enfermas, un episodio de depresión o de enfermedad (por ejemplo, en el caso de un enfermo con esclerosis en placas). Los allegados a la persona que padece esta pena deben brindarle todo su apoyo. Este duelo es particularmente doloroso para las personas de edad avanzada que ya han perdido a su cónyuge, cuando el gato era el único testigo de la vida en común con la persona que falleció. Lo mismo ocurre con los adolescentes con padres divorciados que pierden al gato que, a veces, era el único recuerdo que les quedaba de la unión de sus padres y de su infancia. Es preciso saber estar atentos a los seres queridos y acompañarlos en esos duros momentos: "una pena por un gato es de todas maneras una pena".

Gatos de empresa, una profesión con futuro:
Proveniente de los Estados Unidos, esta moda tiene posibilidades de implantarse entre nosotros si responde a reales expectativas. Desde hace ya tiempo, muchos comerciantes, e incluso los responsables de oficinas de correos, permiten que sus gatos deambulen por sus negocios u oficinas. Hoy en día, ciertas agencias de publicidad o de comunicación autorizan que sus empleados asistan al trabajo con su gato.

Como al gato no le apetecen los transportes y vive en la empresa, suele hacerlo de manera estable, como mascota. Asiduo habitante de consultorios veterinarios, el gato puede también trabajar para grandes empresas, donde cambia de manera clara el ambiente, generando una verdadera cohesión a su alrededor