Los gatos conocen los alrededores de los hospitales y muchas colonias de gatos viven en las proximidades de hospitales o clínicas, donde reciben alimentos y caricias de muchos médicos, enfermeros y, con frecuencia, enfermos.  

En lugar de prohibir estas conductas en nombre de la higiene y del bienestar, muchos médicos y psiquiatras han hecho uso del interés suscitado por los gatos para ayudar a los pacientes a recobrar la salud más rápidamente e incluso para ayudarlos en aquéllos terrenos en los que la medicina tradicional resultaba impotente. 

Las primeras experiencias de terapia facilitada por el animal fueron descritas por el psiquiatra infantil norteamericano Boris Levinson, cuyo perro Jingles una vez tomó parte en forma fortuita en una consulta. Normalmente, Boris Levinson no permitía que su perro estuviese en su consultorio, pero ese día recibió a padres que venían con su niño autista para una consulta que era el último intento previo a una posible internación del niño. Boris Levinson había aceptado recibirlos fuera de sus días normales de consulta y su perro se quedó en el consultorio. El niño permaneció callado durante toda la consulta. Al final, cuando el médico contempló con los padres la eventualidad de una segunda consulta, el niño, mudo desde hacía tanto tiempo, preguntó si el perro estaría presente la vez siguiente.  

Boris Levinson comenzó entonces a utilizar a su perro de manera deliberada y cuando publicó sus resultados por primera vez, se expuso a las burlas de sus colegas, que a menudo le preguntaron si remuneraba a su perro.

Pero rápidamente se perfiló una corriente en la psiquiatría norteamericana, que llegó a Europa, para promover el uso de la asistencia terapéutica que podían aportar los animales de compañía. Los perros fueron los primeros animales utilizados, pero los gatos se emplean regularmente con las personas de edad avanzada y en el ámbito psiquiátrico. 

Queda claro que el personal médico que aplica la terapia facilitada por el animal debe servirse de animales con los que tiene un contacto muy bueno. Si al personal médico no le resulta familiar el gato, o si le teme a los gatos, más vale elegir otra especie o no recurrir a animales. 

En el Hospital Paul-Giraud de Villejuif, en Francia, los gatos han sido preciosos auxiliares de salud, siempre bajo el control atento y afectuoso del personal médico. "Prefiero los gatos a los perros. Al perro, se lo adopta. En cambio, es el gato quien nos adopta. Se diría que estos animales nos tienen confianza. Nos entienden.", declaró una paciente de 58 años, seguida en una unidad especializada desde hacía 22 años y que, gracias a los gatos que vivían en torno al hospital y al acompañamiento muy atento del personal que la atendía, pudo retomar el hilo conductor que la trajo de regreso a la realidad. 

El papel que desempeña el personal médico es muy importante, ya que si bien el gato permite al enfermo abrirse al mundo y desarrollar conductas positivas, es posible que se establezca una relación muy cerrada y excesivamente posesiva. El gato es un formidable catalizador de relaciones y emociones, pero el papel del equipo médico es el de dirigir estas relaciones para guiar al paciente hacia la cura o, al menos, hacia una mejoría.

Fuera del ámbito de la psiquiatría, numerosos estudios mostraron que el simple hecho de acariciar a un gato, de hablarle, o incluso de leer en su presencia sin interactuar particularmente con él, bastaba para hacer disminuir la tensión arterial.

Otros estudios mostraron también la utilidad del gato en el caso de pacientes con patologías cardíacas graves (convalecencia de infartos o incidentes coronarios), dado que su presencia aumentaba el tiempo de supervivencia. La presencia de un gato en el ámbito hospitalario contribuye a humanizar el lugar y a establecer relaciones entre los pacientes y el personal médico. 

Es frecuente que el personal tema que la presencia de un gato haga su tarea aún más pesada de lo que ya es, pero sistemáticamente, a partir del momento en el que se introduce al gato, ese mismo personal admite que la presencia del animal facilita las relaciones, disminuye el grado de agresividad de los pacientes y hace que todo sea más fácil.